sábado, 12 de octubre de 2013

MÁS QUE UNAS ACADEMIAS DE INGLÉS FRAUDULENTAS

Si hay algo que no falla nunca es tirar de nostalgia catódica; así que quedando ya bastante lejano en el tiempo aquella publicación sobre series anime un tanto olvidadas, paso a recopilar y comentar algunas de las canciones de viejas series de animación infantiles que también merecen ser recordadas. O a lo mejor no lo merecen, pero me apetece a mí recordarlas, miren por donde.

ALFRED J. KWAK
Una serie un tanto dramón, donde un pato huérfano (un coche atropella a TODA su familia en el primer capítulo) es adoptado por un topo. Una cosa bastante lacrimógena, pero no exenta de un gran carisma.



WIDGET
No, no se trata de un programa ni de una aplicación; Widget era un extraterrrestre morado que venía a la tierra a la protegerla de la contaminación y los desastres ecológicos, en la más pura línea de Capitán Planeta. Una anécdota personal es que, cuando comencé a verla,  pensé que se trataba de una adaptación a serie animada de Mi amigo Mac, esa bizarra exploitation  de E.T. el extraterrestre. La apertura que he encontrado está en inglés, que si no recuerdo mal es la que mantuvo en su emisión española.



SONIC EL ERIZO
Aunque el videojuego del erizo azul sea archiconocido, lo cierto es que esta serie animada no tuvo demasiado éxito, supongo que en gran medida debido a sus erráticos y desafortunados horarios de emisión (a ver quién se pegaba semejante madrugón un fin de semana). El dato curioso es que la canción de la apertura es una versión de la sintonía que se usó en Italia para la intro de Widget.



Y hasta aquí la presente publicación. Sé que me dejó infinidad de series en el tintero, pero iré quemando cartuchos lentamente, que recurrir a un post sobre el tema siempre es muy socorrido, todo sea dicho. Y como broche final ¿qué mejor que la canción de créditos finales de Alfred J. Kwak para cerrar esta entrada? 

Séanme felices, aunque sea un rato al día. Si no por mí, háganlo por el bueno de Alfred:




miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL PEOR COMBATE DE LA HISTORIA

Cuál es el combate más épico jamás contado en el mundo del cómic de superhéroes es una discusión característica de entornos frikis de todo el mundo: ¿Será el titánico encuentro de Superman con Doomsday? ¿Quizás el aparatosos intercambio de mamporros entre Hulk y la Cosa? ¿Acaso el espectacular choque de fuerzas -en fastuosa splash- del segundo arco de The Ultimates?

No ha llegado, ni llegará nunca a ser consensuada la respuesta tal cuestión, pues cuando algo así como un acuerdo al respecto comenzase a vislumbrarse, de forma automática surgiría un sector que se opusiese de manera frontal a esta hipotética resolución.

Por suerte, no vengo a defender mi punto de vista sobre este tema, sino que vengo a dilucidar la respuesta análoga respecto a «la peor pelea de la historia del comic-book».

En mi opinión, la lid más pésima, por irónicamente ridícula, es el enfrentamiento entre Guy Smith /Mr. Sensible (Mister Sensitive) y Tony Stark/Iron Man en el número 24[1] de la serie X-Statix de Peter Milligan y Mike Allred.

Una pugna que me gusta definir con un término de acuñación propia; «patépico», y que por supuesto recomiendo leer a todo al mundo.


Esto NO pasa.


[1] #24 X-Statix The Good and the Famous, Part 6 o TPB X-Statix vol. 04 X-Statix vs. The Avengers en la edición estadounidense; y X-Statix 5 Vs. Los Vengadores en la edición española a cargo de Panini.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

DE LO MEJOR, LO SUPERIOR

A lo que hace referencia el título de la entrada es al título del primer álbum de Martires de Uganda ―lo del acento ortográfico de "mártires" no lo dejan claro―, una banda que hace apenas una semana solo conocía de oídas, y que ha acabado irrumpiendo con fuerza en el top 10 de mis grupos musicales favoritos, para colocarse de lleno en el top 5 y prácticamente aterrizar en el top 3.

¿Qué es? Pues punk-rock de sonido cerdete y con letras tan elaboradas como desopilantes.

En su bandcamp podéis descargaros su discografía completa de forma gratuita, o donando unos peniques.

Y en lo que respecta a mi humilde opinión, creo los Martires de Uganda consuman el complicado empeño de que incluso sus canciones más flojas sean puros temazos. Y si tuviese que quedarme con uno de sus discos, me quedo con el primero: De lo mejor lo superior

Para acabar, os dejo con una breve recopilación seleccionando un tema de cada álbum, sobre los cuales me gustaría añadir un comentario:

Viva Ramoncín. Esta me parece, en parte, una historia de evolución estilístico-musical inversa a la mía, aunque protagonizada por una muchacha. Casi una fotografía en negativo de mí mismo, por así decirlo.


Nos hicimos unas fotos de esas. El tema de esta canción retrata uno de los miedos cervales de cierta personita muy querida, lo que aumenta subjetivamente su jocosidad.


La teoría de que Ruiz Mateos es el verdadero amo del mundo. Este singular título, del que poco más cabe explicar, fue lo que acabó por atraerme hasta el grupo.


Inaudito. Una divertida canción sobre la hecatombe de los casual day.



sábado, 7 de septiembre de 2013

UNA DIVERTIDA PATADA EN EL CULO

A estas alturas ya llevo casi un mes sin escribir por este bonito blog que tengo y eso es algo que no debería consentir, que se empieza así y luego se acaba tardando dos años en retomarlo. Bien que he estado ausente ―casi en sentido literal― durante buena parte de agosto, pero septiembre ya ha irrumpido en el calendario y no hay razón para que demore más la reanudación de la actividad bloguera. Además, que mejor excusa para esta nueva etapa post-agosteña que el tener en las pantallas de los cines Kick-Ass 2: Con un par (Kick-Ass 2, Jeff Wadlow). 

El tema de esta entrada es muy simple; ¿Por qué Kick-Ass 2 me parece un peliculón?

Bien, para empezar, es posible que se me pueda considerar una rara avis, ya que soy una de esas personas a las que le gusta Kick-Ass el cómic (Mark Millar, John Romita Jr., 2008)  y Kick-Ass la película (Matthew Vaughn, 2010). Eso sí, me gustan entendiéndolas como obras independientes y reconociendo por supuesto la historieta de Mark Millar como claramente superior. Porque la versión fílmica, como adaptación, entre todas las licencias que se toma respecto al original, hay una en concreto que supone una enorme traición al espíritu del tebeo. Eso me lleva a querer considerarlas obras separadas, pero creo que la película tiene valor por sí misma en otros aspectos. Todo esto hablando de la primera parte, porque la película de Kick-Ass 2 considero que se mueve en otra dirección.


Kick-Ass 2: Con un par comparte ciertos aspectos con su predecesora, como el hecho de rebajar sustancialmente el nivel de violencia y de mala leche del cómic y el hecho de tomarse importantes licencias respecto a este. Pero a diferencia de la primera parte, donde se contaban al menos tres grandes licencias que hacían divergir irremediablemente el rumbo del relato entre la versión cinematográfica y la impresa, en Kick-Ass 2 esas licencias sirven en cierta medida para arreglar el desaguisado de esa discordancia entre las historias del papel y el celuloide, y reconciliarlas de algún modo. Además, la película no solo adapta ―porque en esta ocasión sí me creo capaz de hablar de adaptación y no de versión más o menos libre― el segundo cómic de Kick-Ass, si no que introduce tramas de la precuela del mismo, Hit-Girl (Mark Millar, John Romita Jr., 2012) e incluso deja ciertos cabos sueltos que podrían utilizarse para adaptar dicho cómic como spin-off de la saga ―una perspectiva que ya me tiene cruzando los dedos―.

Por otro lado, esta secuela aboga por un tono mucho más gamberro y abandona en gran medida los toques de seriedad que lastraban algunos pasajes de la primera parte. Si bien no encontraremos el grado de humor negro del cómic, nos ofrece a cambio una abundante ración de jarana escatológica, y en general la narración es mucho más dinámica y divertida.

Pero por si todo esto fuera poco, voy a afirmar con osadía que, pese a que esta película sea en lineas generales inferior a su material de origen, en algunos aspectos llega a mejorarlo. No quiero entrar en detalles para no revelar nada, pero en mi opinión, el enfrentamiento de Madre Rusia con la policía en el barrio residencial resulta mucho más jocoso en la pantalla que en las viñetas.

Para ir terminando, no quiero dejar de señalar a Christopher Mintz-Plasse y sobre todo a Chloë G. Moretz ―¿dónde va a llegar esta muchacha?― en los roles de El Hijoputa y Hit-Girl respectivamente, pues acaban siendo quienes se comen la película, por encima incluso de la interesante interpretación de Jim Carrey.

Y si tengo alguna pega que achacarle al film, algo en lo que Kick-Ass 2 desaventaja a su predecesora, es la ausencia de Nicolas Cage. Pero ¡eh!, que el arranque de la película trascurra presidido por una inefable fotografía suya, casi casi, compensa.

Aaron Johnson (Kick-Ass/Dave Lizewski) y Chloë G. Moretz (Hit-Girl/Mindy McReady)
toman chocolate con nubes bajo la  atenta mirada de Nicolas Cage.
Una última cosa para los que vayáis a verla al cine: que sepáis que hay escena tras los créditos. Y relativamente reveladora.

sábado, 3 de agosto de 2013

EL RETORNO DEL JUEZ IMPLACABLE

Como algunos ya sabréis, en breves me embarco en un periplo "novelesco" por tierras santanderinas; pero antes de partir, me gustaría exponer algunas razones por las que animaros a apadrinar una noble causa. Y por noble causa quiero decir recoger firmas para que retorne el juez más implacable, y no me refiero a Garzón. Me refiero a la secuela de Dredd (Pete Travis, 2012).

¿Y por qué merece una segunda parte este filme? Sería fácil concluir que una película que no recaudó su presupuesto no es meritoria de una continuación. Sin embargo, soy de la opinión de que tras el éxito de crítica que supuso la primera (obviando la de Stallone, quiero decir), una segunda parte a la altura de su predecesora podría atraer a los cines a una ingente cantidad de público; y en mi caso,  me permitiría redimirme por el pecado de no haber visto la primera en pantalla grande y haberme convertido en parte del problema, aunque conste que fue una decisión que no estuvo por completo en mis manos, y que se suma a mis motivaciones para interceder por esta causa. Además, el poder judicial debería permanecer ajeno a intereses económicos.

Dredd fue, bajo mi punto de vista, una de las mejores películas-basadas-en-cómics de la pasada temporada, y una de las mejores películas a secas. Y estas son las razones que así me lo hacen parecer:

-Karl Urban de protagonista. No hace falta decir más. Ya expuse mi devoción por el actor en este blog. Huelga decir que su interpretación del juez más duro de las viñetas es asombrosa tanto en aspectos vocálicos como expresivos, máxime si para estos últimos tenemos en cuenta que no se desprende del casco durante todo el metraje. 
-Por ser una adaptación fiel a la figura del Juez Dredd. Aunque la recargada estética del cómic original ha sufrido cierta estilización, la esencia de la ambientación y especialmente del personaje sigue intacta. 
-Por que pese a ser una película actual ambientada en una distopía futurista, nos remite a los filmes de acción icónicos de los ochenta y noventa, cuando los héroes de acción eran tipos duros y sin miramientos. 
-Por utilizar recursos narrativos que parecían estar explotados hasta la saciedad, integrándolos en la historia de una forma original y completamente justificada. 
-Por que es un peliculón y «Yo soy la ley». Punto.

Así que ya podéis entrar en esta página y uniros al Departamento de Justicia de Mega-City One... digo, a la petición oficial para que la secuela de Dredd se ruede.



Y lo dicho, esta semana estaré por Santander aprendiendo de novela negra con Petros Márkaris. Si tengo tiempo y fuerzas, iré informando por aquí de cómo va la cosa, si me ponen de deberes cometer algún asesinato perfecto, o algo.

lunes, 29 de julio de 2013

SEDUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA OCHENTERA: A UN MUNDO DE DISTANCIA

   De los ochenta para acá, los mecanismos de seducción tipificados por el celuloide han evolucionado de forma notoria, ni necesariamente para mejor, ni necesariamente para peor.

   El caso es que me gustaría poner el foco de atención sobre algunas frases que, en el cine de los ochenta, prácticamente aseguraban la consumación coital del proceso de ligoteo:

   «Vengo del futuro» Kyle Reese en Terminator

 Y sin traer detergente, así fue como el amigo Kyle se llevó al huerto a Sarah Connor para concebir al líder de la resistencia del futuro.


   «Nací en 1518» Connor MacLeod en Los inmortales.

   Y sin más explicaciones, Brenda Wyatt cayó en los brazos del escocés imperecedero.


   «No soy de este planeta» Starman en la película homónima.

   Aquí hay un poco de trampa, porque el amigo alienígena juega con la ventaja de haber tomado la apariencia del difunto marido de Jenny Hayden; sin embargo, bajo esta cuestión subyace la convergencia de dos factores muy jodidos bastante controvertidos como son la exobiofilia y la necrofilia.

* * * *

   Como se puede observar, en los ochenta, una procedencia insólita te aseguraba un puesto como rompebragas de primera si protagonizabas algún filme. Por eso Marty McFly nunca le confesó a su madre de dónde cuándo venía.

   A día de hoy, la analogía más próxima, aún encontrándose a años luz de estos insuperables aforismos de seducción, sería algo como: «Soy [insertar aquí el monstruo de moda; véase vampiro/hombre lobo/etc]», pero esto solo te asegura, como mucho, el cuelgue de alguna adolescente de impostada tendencia depresiva; y en realidad lo más probable es que el ayuntamiento carnal no se produzca hasta dentro de un par de secuelas (de la película). Y a lo mejor ni siquiera se produce nunca, ¿eh? Taylor Lautner, ¿¡EH!?

lunes, 15 de julio de 2013

GALANES AJADOS I: TOMA DE CONTACTO

Era inevitable que, más temprano que tarde, me decidiese a escribir en este rincón de pensamientos acerca de los «galanes ajados», máxime cuando el subrepticio y virtual destino final del blog requiere necesariamente el franquear este paso.

Súmesele además que llevo incontable tiempo deseando hacerlo.


¿QUÉ ES UN «GALÁN AJADO»?

La expresión «galán ajado» se aplica a aquellos actores ―hollywoodienses por antonomasia― que en algún momento de su carrera estuvieron en la cúspide del panorama cinematográfico y no solo tenían éxito si no que también gozaban del reconocimiento general de su talento o cuanto menos, se advertía en ellos el potencial para lograrlo; pero que en algún momento de su trayectoria dinamitaron su propio prestigio.

Eso no quiere decir que actualmente, muchos de ellos, no sean buenos actores, o no gocen de éxito, pero de algún modo trasmiten la impresión de que algo se les quedó por el camino.


¿DÓNDE, CUÁNDO Y POR QUÉ SE CREA LA EXPRESIÓN?

La locución «galanes ajados» fue acuñada por el crítico cinematográfico Jordi Costa en el videoblog Otaku y Carcamal, en concreto en el capítulo en que reseñan Furia ciega (Drive Angry, Patrick Lussier, 2011), en el cual Costa, haciendo uso de su característico vocabulario ampuloso ―el cual admiro y trato humildemente de emular―, aprovecha para definir y englobar a una categoría de actores bajo esta denominación.

Con la expresión ya acuñada e inmersos de pleno en la fiebre de la filmografía cageana ―afrontamos, sin éxito, el reto de deglutir por completo la inabarcable filmografía de Nicolas Cage―, S. Tellols y un servidor decidimos usarla para circunscribir la lista del reparto de actores que protagonizarían un hipotético remake de Doce del patíbulo ―filme del que podría afirmarse que cuenta con bastantes galanes ajados de su época―, hasta que con su repetido uso, pasó a formar parte de nuestro léxico cinematográfico habitual.

http://www.fotogramas.es/Noticias/Otaku-gana-el-Premio-Lengua-de-Trapo-de-Novela
Otaku (Jimina Sabadú) y Carcamal (Jordi Costa)


¿QUIÉNES SON LOS «GALANES AJADOS»?

La lista es larga y nunca llegamos a esbozarla completa ni escrupulosamente, pero tal como aparece en mis apuntes, estos son los actores que engrosan sus filas principales: Michael Douglas, Nicolas Cage, John Travolta, Samuel L. Jackson, Charlie Sheen, Dennis  Quaid, Kevin Bacon, Christian Slater, Keanu Reeves, Val Kilmer, Kurt Russell, Mickey Rourke, Michael Keaton; y en un segundo plano aparecen Pierce Brosnan, Alec Baldwin, Kevin Costner, Richard Gere, James Woods, Robin Williams, Nick Nolte, Burt Reynolds, Peter Fonda, Michael J. Fox, Bill Pullman, Sam Neill, Ray Liotta y David Caruso.

Cabe destacar que dentro de toda esta clasificación existe una cuaternidad superior, los cuatro grandes, que son Charlie Sheen, Dennis Quaid, John Travolta y como líder absoluto e indiscutible, Nicolas Cage.

Puntualizo también que originalmente aparece Ethan Hawke en la lista secundaria, pero en vista de su trayectoria más reciente, hay apuestas de que va camino de jugar en la liga de los grandes.

La plana mayor de los «galanes ajados»


¿CÓMO SE INTERPRETA LA LOCUCIÓN «GALÁN AJADO»?

Ahora que he expuesto qué y quienes son los galanes ajados, creo que debo aclarar un punto: a pesar de que de un apelativo como «ajado» aluda a connotaciones peyorativas, el objetivo de la expresión «galanes ajados» nunca ha sido necesariamente el de manifestar una opinión despectiva respecto de sus adjudicatarios, sino bien al contrario, el término viene a denotar una reivindicación de estas figuras, que en cierto modo han sido popularmente denigradas.

Aunque cabe el realizar una pequeña puntualización dentro de la puntualización: esta reivindicación es para con la figura del «galán ajado», no tanto para con los actores en sí. El grado de reconocimiento de su labor y talento actoral es algo aparte, que depende tanto del caso particular de cada uno de ellos como de cada persona concreta que lo valore, y no entra dentro de su consideración como galán ajado.


DAMISELAS AJADAS

Por supuesto, no tardamos en establecer una clasificación análoga para actrices, en la que incluimos a intérpretes cómo Sandra Bullock, Jodie Foster, Renee Zellweger, Meg Ryan, Patricia Arquette, Julianne Moore, Winona Ryder, Helen Hunt, Cameron Diaz, entre otras.


CATEGORÍAS ESPECIALES Y «GALANES MIERDER»

Quizá alguien haya echado en falta grandes nombres de Hollywood que podrían englobarse en la categoría de galanes ajados, y más en pleno apogeo de la nostalgia cinematográfica de los taquillazos ochenteros, pero decidimos dejar fuera a colosos de la acción como Schwarzenegger o Stallone, porque concluimos que estos titanes juegan y siempre han jugado en sus propias ligas personales y exclusivas, que no se ajustan con la fidelidad necesaria a los parámetros de la expresión «galán ajado».

Por otro lado, creamos una categoría extra en la que incluimos a aquellos que, con pinzas, podrían ser galanes ajados, pero en realidad nunca han gozado del respeto ni el reconocimiento suficiente como para poder haberlo arruinado. Se trata de los «galanes mierder», a los cuales ni siquiera me molestaré en nombrar, en parte por respeto, en parte porque es asunto baladí.

Igualmente, hay otros actores que han sidos obviados en la lista pese a cumplir muchos de los requisitos, a los cuales dedicaré futuribles opúsculos particulares, cuya identidad prefiero dejar en incógnita por el momento.

Estos juegan cada uno en su propia liga como bien se puede deducir de estos carteles.
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Como introducción al tema, creo que lo básico está más o menos todo lo expuesto y explicado que mi capacidad permite. Os invito a que la próxima vez que zapeando os topéis con una película protagonizada por uno o varios galanes ajados, en lugar de prorrumpir un «Joder, otra mierda de peli de [insertar el nombre del/los galán/es ajado/s correspondiente/s]…» y cambiar de canal automáticamente; os deis un tiempo, reflexionéis, y veáis la película bajo una nueva óptica. 


[Un especial saludo a S. Tellols, amigo y "co-divulgador" de la expresión