viernes, 3 de marzo de 2017

LO LO LOGAN

Ayer (si entendemos hoy como el día en el que estoy escribiendo esta entrada) fui a ver Logan (Jamens Mangold, 2017), la última película de Lobezno. Y como, por esa misma razón, ayer fue un día bueno y hoy en concreto, ha sido un día malo (sé que no escribo sobre nada que no me guste, pero un día no es un ente sobre lo que puedas volcar frustraciones personales, salvo que seas uno de esos tíos a los que les da la pataleta con el Día Internacional de la Mujer), pues he decidido escribir sobre lo de ayer, o sea sobre Logan, que me gustó aunque no sale Nicolas Cage.

Si una cosa me deja clara la cinta es que la franquicia X-Men mejora cuando se aleja de la fórmula superheróica, como ya parecían constatar Primera generación  (X-Men: First Class, Matthew Vaughn, 2011) y Deadpool (Tim Miller, 2016). Aquí tenemos una de vaqueros pochos* que no oculta para nada sus fuentes en ese sentido, citando literalmente a Raíces profundas (Shane, George Stevens, 1953).

También me vinieron a la cabeza ciertos nexos con la saga Mad Max e incluso con una de las ficciones más populares ahora mismo, como es Stranger Things. No sé, a lo mejor es todo un poco cosa mía y lo comparo con lo que conozco, como cuando pruebo comidas exóticas.

Pero lo más importante es que Lobezno por fin tiene una película que da lo que se espera: mutilaciones y sangre a raudales. Está es la película definitiva del viejo canadiense, si bien reconozco que a mí personalmente Orígenes (X-Men Origins: Wolverine, Gavin Hood, 2009) me gustó. Sin ironías.

Así que los fans del mutante pueden estar contentos, y los no tan fans pueden disfrutar de una película de acción y ciencia-ficción con bastante garra**, que incluso se atreve a dar alguna pincelada de crítica social. 

Mira, el día de hoy ya no me parece tan malo. ¡Ah!, y también me gusta La decisión final (X-Men 3: The Last Stand, Brett Ratner), casi más que las dos anteriores.



*Voy a intentar no utilizar el término western crepuscular nunca jamás, y este es el mejor sustituto que he encontrado.

miércoles, 1 de febrero de 2017

MIS COSAS DE SPIDER-MAN

Hace años que colecciono, o más bien acumulo, todo tipo de parafernalia* relacionada con nuestro vecino y amigo Spider-Man. En su mayor medida, se debe a que siempre he sido un gran admirador, siendo para mí un gran personaje de historieta y el mejor superhéroe de todos**.

Pero lo cierto es que existe otra razón menos evidente y más irracional que, por las razones que sean, he decido escribir. Mi blog, mis batallitas.

No sabría situar el año exactamente en que ocurrió, pero yo andaría terminando la ESO o quizá empezando bachillerato, así que al menos quince años separan esta historia del momento en el que la estoy escribiendo. Por aquel entonces, el tema de la explotación de licencias comerciales de productos de superhéroes era una cosa más limitada. Al menos, así lo recuerdo yo, pero creo que tiene sentido, ya que fue a partir de que Disney comprase Marvel entre 2009 y 2010, cuando los personajes de La Casa de las Ideas pasaron a imprimirse y venderse en todo tipo de soportes. 

Dejando a un lado los tejemanejes de las grandes compañías, lo que vengo a decir es que por aquel entonces encontrar parafernalia relacionada con superhéroes era algo complicado fuera de tiendas especializadas, y lo que había rondaba unos precios que un adolescente no podía permitirse con facilidad.

Por ello, encontrar un bolígrafo de Spider-Man en la papelería era todo un hallazgo y por unos pocos euros pude comprarme un flamante instrumento de escritura. Era color granate, llevaba a Spider-Man sobreimpreso, y la capucha tenía una cuerdecita para poder llevarlo a modo de colgante. Así que muy contento me puse aquel bolígrafo al cuello. Lo llevaba a todas horas, por encima o por debajo de la camiseta, casi a modo de crucifijo, que para eso Spider-Man siempre ha sido algo sagrado.

Con el paso del tiempo y el uso, la capucha del bolígrafo se fue aflojando, y cada vez encajaba peor. 

Un día, de camino al instituto, andaba un poco despistado y fui a cruzar por un semáforo en rojo. Pero antes de cruzar, noté como el bolígrafo de Spider-Man se desenganchaba de su capucha y se escurría bajo mi camiseta hasta rodar por el asfalto. Esta sensación me hizo parar en seco y esperar a que el boli terminase de caer y poder recogerlo. Entonces, una furgoneta cruzó a toda velocidad y aplastó al pobre cilindro de plástico y tinta. Una furgoneta que yo no había visto y que de no haber detenido mi avance muy probablemente me hubiese arrollado.

En ese instante lo vi claro: el bolígrafo se había sacrificado por mí. Spider-Man había sido un héroe incluso en su encarnación como material de papelería. Está claro que esto no es lo que sucedió, pero en ese preciso instante sentí una pequeña revelación. 

Desde aquel momento acumulo toda la parafernalia del hombre araña que puedo, porque en el fondo sigo pensando que aquel día me salvó la vida. Y soy consciente de que correlación no implica causalidad, pero  lo cierto es que a pesar de mi preocupante torpeza, sigo vivo. También sé que todos mis artículos de Spider-Man no son capaces de mantenerme a salvo por sí mismos, pero tampoco se puede negar que, en general, mola mucho tener cosas de Spider-Man.

Viñeta de Spider-Man's Greatest Bible Stories! de Wm. Stephen Humphrey, Sean Tejaratchi y Jack Pollack
                                                                                                                                      

*Parafernalia por merchandising. No lo dice la Fundéu ni nada, pero me gusta la palabra y creo que puede servir como equivalente.

**El eterno debate friki sobre qué superhéroe es el mejor es otro tema, del que quizá hable algún día o quizá no.


lunes, 23 de enero de 2017

MENOS CINE, MÁS CINE

A nadie asombra ya que cuando el último taquillazo hollywoodiense da el salto al mercado doméstico, bien vía DVD, Blu-ray o a plataformas de vídeo bajo demanda, este venga siempre con metraje adicional o con la opción de ver la «versión extendida».

No tengo nada que objetar a esta práctica, ya que suele ser interesante ver qué es lo que ha quedado fuera del corte final que se ha proyectado en salas. Sin embargo, me llama la atención la popularidad de las versiones extendidas, cuando ya de por sí estas superproducciones han ido alargando paulatinamente su duración. En el capítulo de Los Simpson La boda de Lisa, Marge proclamaba: «¿Sabes?, la FOX se ha convertido en un canal de sexo duro tan gradualmente que no me había dado cuenta» Pues me parece que algo similar ha ocurrido con el metraje de las grandes producciones cinematográficas.

Tengo la sensación de que hace algún tiempo la duración media de la superproducción veraniega/navideña de turno era de unos 90 minutos, oscilando hacia las dos horas la de aquellos títulos un poco más largos. Y creo que una película con vocación de reventar la taquilla rara vez se permitía el lujo de ir mucho más allá (dejo fuera el cine independiente o con vocación menos comercial, recalcando muy fuerte que no considero uno mejor que otro).

Pero creo que desde principios de los dosmiles o finales de los noventa, la duración de estos taquillazos ha ido creciendo de forma progresiva, hasta que a día de hoy resulta complicado encontrar cine «palomitero» que baje de las dos horas de metraje. Desde mi punto de vista, el principal punto de inflexión vino con la llegada de El señor de los anillos, trilogía con la que Peter Jackson catapultó el blockbuster a las tres horas de duración, dejando incluso material para las versiones extendidas (creo que también pudo ser el precursor de esta práctica, anteriormente yo solo conocía lo de la «versión del director» Por ello, creo que todo lo que ha venido después de la saga tolkieniana se antoja más ligero, pese a superar los 120 minutos.

El cine comercial ha hipertrofiado los efectos digitales y la duración, estando yo mucho más a favor de lo primero que de lo segundo. 

Por ello, creo que ha llegado la hora de reivindicar una nueva figura a la hora de lanzar las películas al mercado doméstico. Se trata de lo que he querido bautizar como «versión distendida». Si en las versiones extendidas se añade metraje retirado del montaje final para salas de cine, la versión distendida vendría a ser un tercer montaje que ronde los 90 minutos y que elimine toda la paja que no aporte nada ni haga avanzar la película. El límite quedaría fijado en 90 minutos, porque intuyo que muchas películas de dos horas y media, al retirar todo lo insustancial, probablemente no llegasen a la duración de un mediometraje. 

Productoras y distribuidoras, déjennos disfrutar de la acción y los diálogos más chulos. Ya basta de profundizar excesivamente en los personajes, Ya basta de largas panorámicas deleitándose en el paisaje. Ya basta de conversaciones pseudofilosóficas. Quiero las explosiones. Quiero las frases lapidarias. Quiero las persecuciones en las que se destruye la ciudad. Por supuesto, quiero la/s ciudad/es destruyéndose. 

Quiero que la película no me aburra y me haga saltar de la butaca. Quiero YA la versión distendida.


sábado, 16 de julio de 2016

LA PRIMERA VEZ QUE TE HABLARON DE POKÉMON GO

Pokémon GO ya ha llegado a España y está causando furor (bueno, de hecho ya lo causó antes de llegar de forma oficial).

Como aún no he jugado lo suficiente ni soy experto ni nada, no voy a hacer un análisis de todo lo que hay detrás del juego ni sus consecuencias.

No, lo que voy a hacer es algo que me gusta más y (creo) se me da mejor: exponer teorías.

¿Recuerdas la canción de la primera temporada de la serie animada de Pokémon? Yo sí, grabada a fuego en mi somnolienta mente (por el madrugón) de preadolescente de principios del nuevo siglo. 

Bien, pues esa canción YA hablaba entonces de Pokémon GO, y no de la serie en sí misma. Si no me crees, sigue leyendo:
Llegaré a ser el mejor, el mejor que habrá jamás;
De eso trata el juego ¿no?. Además, no hay artículo sobre Pokémon GO en el que no se parafrasee este arranque.
mi causa es ser entrenador, tras mi gran prueba real.
Una causa es algo por lo que te implicas, y todo el que juega se está implicando a tope con Pokémon GO, hasta niveles que parecen absurdos y peligrosos antes los ojos de los no iniciados. Y por supuesto,  esta es la GRAN prueba real: ya no es la pantalla de tu consola portátil, es el mundo.
Viajaré a cualquier lugar, llegaré a cualquier rincón;
Todo el mundo está moviéndose para encontrar Pokémons, incluyendo gente de vida sedentaria, llegando literalmente a cualquier rincón. Incluso a rincones con cadáveres.
al fin podré desentrañar el poder que hay en Pokémon.
El poder ha sido desentrañado. Pokémon GO está conquistando el puto mundo, y los entrenadores Pokémon lo heredarán.
¡Es Pokémon! ¡Hazte con todos!
Sí, es Pokémon, y tiene un eslogan. Just do It.
Es mi destino, mi misión
Llegó el fin del término ni-ni; por vacía que este tu vida, ahora puede tener sentido.
¡Es Pokémon!
Que sí, que es Pokémon.
Tú eres mi amigo fiel, nos debemos defender.
Porque salir a la calle solo a cazar monstruos de bolsillo puede ser peligroso a ciertas horas y/o en ciertos sitios, es recomendable ir con algún colega. O aún mejor, ir en pandilla. Y armados.
¡Es Pokémon! ¡Hazte con todos!¡Síiii!
Si te fijas, se habla de Pokémon como concepto en sí. No como un género de criaturas, no. Pokémon, una entidad en sí misma.
Seremos mejor al fin;
Porque si Pokémon GO no mejora tu vida, es que lo tuyo no tiene remedio. 
te enseño yo, y tú a mí, 
Esto es una clara referencia a la geolocalización. Yo (jugador) te enseño donde estoy en cada momento, tú (el juego) me enseñas donde hostias conseguir un Jigglypuff.

¡Poookéeemon! ¡Hazte con todos! ¡Hazte con todos! ¡Pokémon!

Esto es lo que debes gritar todo el rato mientras juegas a Pokémon GO. Si no lo gritas, estás jugando mal. En serio.

Y hasta aquí mi teoría, me voy a dar una vuelta por la hierba alta.




sábado, 29 de agosto de 2015

LOS POSTERGADOS III: EL GRAN HALCÓN

Hay una regla no escrita que ha de cumplirse (o no, para eso no está escrita) cada vez que vuelvo al blog: defender el cine más vapuleado.

En esta ocasión toca El gran halcón (Huson Hawk, Michael Lehmann, 1991) una de las películas más maltratadas de su tiempo, llegando a estar nominada a peor película de la década en los Golden Raspberry Awards (más conocidos como Razzies), premios envueltos siempre por cierto tufillo reaccionario.

Una fama del todo inmerecida, ya que estamos ante una entretenidísima comedia, con un humor tan particular como irrepetible. 

Sin más dilación, las 5 razones por las que El gran halcón mola:

1-Slapstick
La película bebe tanto de los clásicos de este tipo de comedia física como de los Looney Tunes y dibujos animados similares: secuencias locas, exageradas, imposibles y tremendamente divertidas.
2-Bruce Willis
Valor seguro en cualquier obra audiovisual. Incluso en sus peores trabajos, su sola presencia ya proporciona un aire cool difícil de obviar. Porque Bruce Willis sabe molar, y mola.

3-Leonardo da Vinci
Más allá de la fiebre danbrowniana, el genio renanancestista de Florencia es un personaje tan envuelto en leyenda que siempre genera interés en todo aquello con lo que se asocia su nombre. Además de permitirnos ver en uso algunos inventos del polímata barbudo, el filme ofrece una singular visión sobre la enigmática sonrisa de La Gioconda

4-Católicos
No es que quienes profesan esta religión sean algo guay per se, pero el retrato que la película hace de ciertos elementos de la iconografía católica son de lo más desopilante: crucifijos intercomunicadores, el Papa sacudiendo al televisor con su báculo para que vuelva la señal y una Andy McDowell que, si bien no es una de mis damiselas ajadas predilectas, hacer de monja con propensión al pecado la dota de un atractivo añadido.

5-Explosiones
Mi argumento personal por antonomasia. Explotan cosas, casas y cabezas (literalmente), por lo que no veo necesario añadir nada más.




domingo, 23 de agosto de 2015

TEST SUBJECT: MOCOS PIXELADOS.

Hace tanto tiempo que no escribo en este blog, que me parece apropiado que el regreso sirva para haceros perder el vuestro. Aprovecho un texto que tenía escrito para ya no me acuerdo qué (viva el reciclaje),sobre la saga de minijuegos Test Subject, del genial universo Nitrome (ya he hablado de ellos alguna vez por aquí).

Básicamente, se trata de hacer avanzar a una especie de moco de laboratorio a través de una serie niveles, a mitad de camino entre el puzle y las plataformas.

Primera entrega: Test Subject Blue; en la que llevas un moco azul:
Segunda entrega: Test Subject Green; donde tomas el mando de uno de los mocos verdes que tanto te jodieron cuando eras azul:
Tercera entrega: Test Subject Arena; para dos jugadores, azul contra verde, mano a mano:
Cuarta y (¿)última(¿) entrega: Test Subject Complete; la conclusión de la saga.

Pequeños juegos que se hacen grandes, sencillos y bastante adictivos, lo que viene siendo marca de la casa en Nitrome.


jueves, 23 de enero de 2014

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Cuánto tiempo sin escribir. Desde el año pasado, literalmente. Es cierto que ha habido períodos de tiempo mucho más extensos sin actividad en este blog, pero siempre es una situación poco deseable. No pasa nada, que esta pequeña declaración de intenciones sirva para estrenar el nuevo año en este cuaderno de obsesiones. El 2014 ya está bien entrado, y el futuro depara nuevos proyectos. Planes cuyo fin último, tras mucha reflexión, no se me antoja otro que poder desayunar tranquilo. Aunque bien es cierto que la expresión más correcta para esos planes es otra. Mi objetivo en 2014 ya está fijado, de forma nítida y clara. Lo que quiero en 2014 es PETARLO. Eso incluye, entre otras cosas, el subpropósito de convertirme en un gran experto en Nicolas Cage, al menos a nivel nacional; de esos a los que llaman a conferencias, y todo. Planes, ya en marcha, que quizá conlleven una atención menos constante de lo apropiada a este blog. Tampoco es que tenga una horda de lectores a los que vaya a decepcionar. Pero, si todo sale bien, quién sabe si quizá llegue a tenerla. Veremos.



PD: Por cierto, el otro día pude ver, al fin, Only God Forgives (Nicolas Winding Refn, 2013), y me gustó mucho. La percibí como el punto geométricamente intermedio (que no la mezcla) entre dos de mis películas favoritas; Ichi the Killer y Teniente Corrupto (La de Herzog/Cage, no la de Ferrara/Keitel); y por otro lado con bastante parecido en tono y trama a otro de mis fetiches cinematográficos; Simphaty For Mr. Vengeance. Y además, para cerrar, una pequeña idea que se me pasó por la cabeza: Ryan Gosling podría ser el actor adecuado para interpretar a un joven Nicolas Cage en un hipotético biopic. Ahí lo dejo.

Lo dicho.

lunes, 2 de diciembre de 2013

LAS REGLAS ―HASTA HOY― NUNCA ESCRITAS DEL BUEN PASAJERO DE AUTOMÓVIL

Aún a mi ―cada vez menos― tierna edad, ya llevo a las espaldas más de siete años como automovilista habitual, y no menos usualmente he ejercido de «chófer de compromiso» para amigos y familiares. Y en todo este tiempo no he dejado de observar ciertas conductas de acompañantes y pasajeros que escapan a la lógica de una relación basada en la dependencia ―si requieren de otra persona para los desplazamientos, lo mínimo es comportarse con respeto―, y en muchos casos rayando e incluso traspasando el umbral de la mala educación.

Por eso me he decido a redactar una serie de reglas y normas de conducta que todo ocupante de vehículo ajeno debería conocer y respetar. Teniendo en cuenta que decidí renunciar a cualquier signo de hostilidad en este blog, me abstendré de descargar improperios sobre insolentes ocupantes de coches impropios, por más que algunos lo merezcan. 


1- Primera ley.

El conductor/propietario del vehículo es el dueño y señor de todo lo concerniente al mismo y lo que en él se contiene. De lunas para adentro, el posee una autoridad absoluta e incuestionable. Si les dice que dentro de su coche no se respira, es que no se respira, así que elijan: apnea o a pata. A discreción del conductor/propietario queda el que su gobierno tienda más hacia lo magnánimo o hacia lo despótico.

En cualquier caso, esta es la regla de oro, la norma que prevalece, la primera ley de la pasajética que diría Asimov; de la cual deriva el resto de pautas enumeradas en esta entrada. 


2- Ventanillas y aclimatamiento.

Las decisiones acerca de la temperatura y clima general idóneo en el interior del coche es potestad absoluta del conductor. Este podrá, y será de buena educación que así actuase, preocuparse por el bienestar de todos los ocupantes del vehículo, y entonces proceder en consecuencia. Pero bajo ningún concepto, ninguno de los pasajeros deberá abrir ventanilla alguna o manipular los controles del aire acondicionado o ventilador sin el permiso previo y explícito del conductor.

Por ofrecer una perspectiva lógica acerca esta cuestión, cabe matizar que quién debe gozar del mayor bienestar posible es el conductor, pues al final es quién lleva las vidas del resto de ocupantes en sus manos. Y si esto no les parece lo suficientemente lógico no importa, vuelvan a leer la primera regla.


3- Música y sonido.

Como vengo diciendo, todo lo que sucede en el interior del coche está sujeto al criterio del conductor, y qué escuchar no es una excepción. Si el conductor quiere escuchar determinada frecuencia radiofónica o reproducir determinado tipo de música, nadie tiene derecho a cambiarlo. Por no tener, ni si quiera derecho a opinar sobre ello; si bien los conductores más altruistas pueden estar abiertos a sugerencias. Así que dejen reposados sus inquietos dedos y aguanten esa música que el piloto jalea con efusión, por más infernal que les parezca.

En este apartado también cabe señalar que, en general, el volumen de todo aquello susceptible de producir sonido en el interior del vehículo queda supeditado a los designios del conductor, incluyendo el aparato fonador del resto de ocupantes. El conductor bajará el volumen de los altavoces tan solo si así se le antoja, pues sus deseos están por encima de las necesidades comunicativas de cualquiera de los pasajeros.


4- Indicaciones y sugerencias de ruta.

El conductor siempre sabe cuál es el mejor camino para llegar a un sitio a menos que haya expresado con anterioridad lo opuesto. Así que cuídense mucho de exponer inoportunas observaciones acerca de qué itinerario es mejor, atajos personales y otras incómodas sugerencias. Si el conductor les pregunta, hablen, si no, callen.

No obstante, hay un tipo de iniciativa que sí es de agradecer por los conductores, y es la de que uno ―o más― de los pasajeros se apee del coche para dar indicaciones en situaciones de difícil maniobrabilidad ―véase aparcar en huecos estrechos, circular por pasajes angostos, entre otras eventualidades―.


5- Limpieza.

Tanto si el conductor es un obseso de la limpieza como si gusta de conducir rodeado de inmundicia, queda a su propio criterio y deben aceptarlo con estoicidad. Quejarse por lo tiquismiquis o por lo antihigiénico de su proceder es una costumbre de mal gusto. Si no están de acuerdo con la gestión ―relajada o rigurosa― de la limpieza del vehículo, no suban en él, es así de sencillo. Este apartado hace también referencia al consumo de alimentos, bebidas, tabaco y otras hierbas en el interior del vehículo; al cual nunca debe procederse salvo bajo autorización expresa del conductor.


6- Alfombrillas y posición de los asientos. 

Otra de las desconsideradas tendencias de pasajeros y copilotos es la de creer que se encuentran en el salón de su casa y acomodar todo el entorno a sus propios gustos. Nada más alejado de la realidad, se encuentran en un vehículo ajeno, en el que la prioridad no es su comodidad. Por supuesto, el conductor puede permitir que su estancia durante el trayecto sea grata y confortable, pero cuídense de manipular los mecanismos del sillón arriba y abajo, adelante y atrás sin su beneplácito.

Y en este apartado quisiera hacer especial mención acerca de las alfombrillas. Las alfombrillas, a diferencia de lo que muchos pasajeros parecen juzgar, no son felpudos ni reposapiés. Si durante el trayecto, al reposar sus extremidades sobre ellas, las arrugan y/o la mueven, lo correcto es que al final vuelvan a recolocarlas en su posición inicial. Incluso si suben a un coche en el cual la alfombrilla está fruncida y desplazada, probablemente a causa de un desconsiderado ocupante anterior, lo más apropiado es que se molesten y la coloquen correctamente, desmarcándose así de cualquier descortés pasajero precedente, evitando además que a la ya maltrecha esterilla se le sume el castigo que le infligirán sus pies.


7- Disposición de pasajeros y equipaje.

En la línea de todo lo dicho, el conductor tiene plenos poderes y la última palabra en las decisiones de este tipo, si bien es cierto que aquí el conflicto suele partir de los propios pasajeros y sus preferencias por ocupar tal o cual asiento. No obstante, hay un punto en este apartado muy importante, un terreno vedado ―por no decir vedadísimo―a pasajeros en el que, sin embargo, suelen incurrir felizmente para crispación y enervamiento del piloto. Estoy hablando de invitar a otros pasajeros a coche ajeno sin permiso previo del conductor/propietario. Esto nunca se debe hacer. Jamás. Está muy feo. Especialmente si se trata de desconocidos, pero incluso no siéndolo, está mal. Es una encerrona para el conductor, que suele verse forzado a acceder ―porque algunos somos buenas personas y por ahí nos la cuelan― muy a su pesar, y acaba sometido a un clima de incomodidad y agobio que puede repercutir negativamente en su conducta al volante. Y no olvidemos que durante el trayecto la vida de todos los ocupantes está literalmente en sus manos.

Y aunque en este párrafo anterior se ha hecho referencia específicamente a pasajeros humanos, en realidad atañe a todo tipo de seres susceptibles de ir a bordo del automóvil, véase animales, plantas, robots, así como las posibles entidades que puedan poblar la tierra en el futuro.




Y a grandes rasgos, estas son las principales normas que rigen ―o en un mundo justo, deberían regir― el comportamiento en el interior de un automóvil. Pueden ser tan laxas o escrupulosas como el conductor/propietario determine, pero recuerden que al final siempre prevalece la primera ley. El estricto cumplimiento de esta serie de pautas les hará destacar entre la masa como adalides del civismo y la buena educación, algo que nunca está de más en estos tiempos de ordinariez y grosería que corren.

Así que sáquense el carné de conducir o sean buenos. Al menos si quieren ir en mi coche.

jueves, 21 de noviembre de 2013

LOS POSTERGADOS II: LA ISLA DE LAS CABEZAS CORTADAS

¿Recordáis cuando expresé que me gustaría que «Los postergados» se convirtiese en un espacio periódico del blog? Yo tampoco, pero es cierto que lo escribí en la primera entrega de esta «sección», hace ya más de medio año.

La cuestión es que por alguna razón, muy probablemente tener una excusa para reanimar este lapso moribundo en el que se estaba sumiendo el blog, he caído en cuál es la candidata idónea para protagonizar esta segunda entrega, y la fulgurante escogida no es otra que La isla de las cabezas cortadas (Cutthroat Island, Renny Harlin, 1995)

Por alguna coincidencia cósmica, el filme comparte con Waterworld, de la que hablé en la primera entrega, además de la ambientación acuática, el año de estreno. Quién sabe, tal vez me plantee la posibilidad de que esta sección solo hable de películas de 1995, quizá la fecha que supuso el principio del cambio en las tendencias del cine palomitero. 

Y sin más preámbulos, ahí van las 5 razones por las que La isla de las cabezas cortadas mola:

1-Piratas
Con todo lo que ello conlleva y adelantándose casi casi una década a la primera entrega de Piratas del Caribe (Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl, Gore Verbinski, 2003). A excepción del elemento fantástico, todos los pasajes emocionantes que podáis encontrar en las correrías de Jack Sparrow ―persecuciones, abordajes, batallas navales―, ya fueron llevadas a cabo por Morgan Adams (Geena Davis) y William Shaw (Matthew Modine).
2-Geena Davis
Por que hubo un tiempo en que molaba. Ojo, que ahora sigue molando, pero ya desde un nuevo plano como damisela ajada ―véase entrada «Galanes ajados I: toma de contacto»―. 

3-Mono
Las cosas como son: un mono haciendo monerías siempre hace que cualquier obra gane enteros. ¿Ese mono cabroncete que sale en Piratas del Caribe? Pues este es igual ―taxonómicamente hablando―, pero en versión maja. No tengo ningún dato al respecto, pero sería curioso que se tratase del mismo mono amaestrado o mantuviesen algún tipo de parentesco. No lo voy a investigar; prefiero vivir pensando que tal posibilidad existe antes que arriesgarme a confirmar que no es así.

4-Renny Harlin
Sí señores, sin duda el rey del blockbuster de serie B. Desde la cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street IV: The Dream Master, 1988), pasando por la secuela de La jungla (Die Hard 2: Die Harder), y coronando su carrera con la que sigue siendo, en mi humilde opinión, la magnum opus de Stallone, Máximo riesgo (Cliffhanger, 1993); este finlandés aficando en Hollywood es el padre de toda una ristra de ―inmerecidos― fracasos cinematográficos, ya sea de crítica, de público, o de ambas cosas. Dicho todo esto, parece que este punto casi sea un argumento en contra de la película. Pero no lo es. Joder, que este hombre hizo Memoria Letal (The Long Kiss Goodnight, 1996) con Geena Davis cuando esta aún estaba en sus últimos años de molar per se ―véase el punto 2 de esta lista de razones―.

5-Explosiones
Argumento recurrente este. Y es que este filme despliega toda una gama de explosiones «de época»: cañonazos, detonaciones, pistoletazos y pólvora, en general mucha pólvora. No sé a vosotros, pero a mí esto es que me pierde. Tal vez me lo debiera mirar; igual sufro el «síndrome de Michael Bay».



Y aparte de todo esto, está el hecho de que es una película de aventuras entretenida y emocionante, lo cual ya es de por sí de agradecer y valorar, ¿o no?


Ale, alborocen libres y felices y sacúdanse un poco a ese hater que todos llevamos dentro. 

sábado, 12 de octubre de 2013

MÁS QUE UNAS ACADEMIAS DE INGLÉS FRAUDULENTAS

Si hay algo que no falla nunca es tirar de nostalgia catódica; así que quedando ya bastante lejano en el tiempo aquella publicación sobre series anime un tanto olvidadas, paso a recopilar y comentar algunas de las canciones de viejas series de animación infantiles que también merecen ser recordadas. O a lo mejor no lo merecen, pero me apetece a mí recordarlas, miren por donde.

ALFRED J. KWAK
Una serie un tanto dramón, donde un pato huérfano (un coche atropella a TODA su familia en el primer capítulo) es adoptado por un topo. Una cosa bastante lacrimógena, pero no exenta de un gran carisma.



WIDGET
No, no se trata de un programa ni de una aplicación; Widget era un extraterrrestre morado que venía a la tierra a la protegerla de la contaminación y los desastres ecológicos, en la más pura línea de Capitán Planeta. Una anécdota personal es que, cuando comencé a verla,  pensé que se trataba de una adaptación a serie animada de Mi amigo Mac, esa bizarra exploitation  de E.T. el extraterrestre. La apertura que he encontrado está en inglés, que si no recuerdo mal es la que mantuvo en su emisión española.



SONIC EL ERIZO
Aunque el videojuego del erizo azul sea archiconocido, lo cierto es que esta serie animada no tuvo demasiado éxito, supongo que en gran medida debido a sus erráticos y desafortunados horarios de emisión (a ver quién se pegaba semejante madrugón un fin de semana). El dato curioso es que la canción de la apertura es una versión de la sintonía que se usó en Italia para la intro de Widget.



Y hasta aquí la presente publicación. Sé que me dejó infinidad de series en el tintero, pero iré quemando cartuchos lentamente, que recurrir a un post sobre el tema siempre es muy socorrido, todo sea dicho. Y como broche final ¿qué mejor que la canción de créditos finales de Alfred J. Kwak para cerrar esta entrada? 

Séanme felices, aunque sea un rato al día. Si no por mí, háganlo por el bueno de Alfred:




miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL PEOR COMBATE DE LA HISTORIA

Cuál es el combate más épico jamás contado en el mundo del cómic de superhéroes es una discusión característica de entornos frikis de todo el mundo: ¿Será el titánico encuentro de Superman con Doomsday? ¿Quizás el aparatosos intercambio de mamporros entre Hulk y la Cosa? ¿Acaso el espectacular choque de fuerzas -en fastuosa splash- del segundo arco de The Ultimates?

No ha llegado, ni llegará nunca a ser consensuada la respuesta tal cuestión, pues cuando algo así como un acuerdo al respecto comenzase a vislumbrarse, de forma automática surgiría un sector que se opusiese de manera frontal a esta hipotética resolución.

Por suerte, no vengo a defender mi punto de vista sobre este tema, sino que vengo a dilucidar la respuesta análoga respecto a «la peor pelea de la historia del comic-book».

En mi opinión, la lid más pésima, por irónicamente ridícula, es el enfrentamiento entre Guy Smith /Mr. Sensible (Mister Sensitive) y Tony Stark/Iron Man en el número 24[1] de la serie X-Statix de Peter Milligan y Mike Allred.

Una pugna que me gusta definir con un término de acuñación propia; «patépico», y que por supuesto recomiendo leer a todo al mundo.


Esto NO pasa.


[1] #24 X-Statix The Good and the Famous, Part 6 o TPB X-Statix vol. 04 X-Statix vs. The Avengers en la edición estadounidense; y X-Statix 5 Vs. Los Vengadores en la edición española a cargo de Panini.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

DE LO MEJOR, LO SUPERIOR

A lo que hace referencia el título de la entrada es al título del primer álbum de Martires de Uganda ―lo del acento ortográfico de "mártires" no lo dejan claro―, una banda que hace apenas una semana solo conocía de oídas, y que ha acabado irrumpiendo con fuerza en el top 10 de mis grupos musicales favoritos, para colocarse de lleno en el top 5 y prácticamente aterrizar en el top 3.

¿Qué es? Pues punk-rock de sonido cerdete y con letras tan elaboradas como desopilantes.

En su bandcamp podéis descargaros su discografía completa de forma gratuita, o donando unos peniques.

Y en lo que respecta a mi humilde opinión, creo los Martires de Uganda consuman el complicado empeño de que incluso sus canciones más flojas sean puros temazos. Y si tuviese que quedarme con uno de sus discos, me quedo con el primero: De lo mejor lo superior

Para acabar, os dejo con una breve recopilación seleccionando un tema de cada álbum, sobre los cuales me gustaría añadir un comentario:

Viva Ramoncín. Esta me parece, en parte, una historia de evolución estilístico-musical inversa a la mía, aunque protagonizada por una muchacha. Casi una fotografía en negativo de mí mismo, por así decirlo.


Nos hicimos unas fotos de esas. El tema de esta canción retrata uno de los miedos cervales de cierta personita muy querida, lo que aumenta subjetivamente su jocosidad.


La teoría de que Ruiz Mateos es el verdadero amo del mundo. Este singular título, del que poco más cabe explicar, fue lo que acabó por atraerme hasta el grupo.


Inaudito. Una divertida canción sobre la hecatombe de los casual day.



sábado, 7 de septiembre de 2013

UNA DIVERTIDA PATADA EN EL CULO

A estas alturas ya llevo casi un mes sin escribir por este bonito blog que tengo y eso es algo que no debería consentir, que se empieza así y luego se acaba tardando dos años en retomarlo. Bien que he estado ausente ―casi en sentido literal― durante buena parte de agosto, pero septiembre ya ha irrumpido en el calendario y no hay razón para que demore más la reanudación de la actividad bloguera. Además, que mejor excusa para esta nueva etapa post-agosteña que el tener en las pantallas de los cines Kick-Ass 2: Con un par (Kick-Ass 2, Jeff Wadlow). 

El tema de esta entrada es muy simple; ¿Por qué Kick-Ass 2 me parece un peliculón?

Bien, para empezar, es posible que se me pueda considerar una rara avis, ya que soy una de esas personas a las que le gusta Kick-Ass el cómic (Mark Millar, John Romita Jr., 2008)  y Kick-Ass la película (Matthew Vaughn, 2010). Eso sí, me gustan entendiéndolas como obras independientes y reconociendo por supuesto la historieta de Mark Millar como claramente superior. Porque la versión fílmica, como adaptación, entre todas las licencias que se toma respecto al original, hay una en concreto que supone una enorme traición al espíritu del tebeo. Eso me lleva a querer considerarlas obras separadas, pero creo que la película tiene valor por sí misma en otros aspectos. Todo esto hablando de la primera parte, porque la película de Kick-Ass 2 considero que se mueve en otra dirección.


Kick-Ass 2: Con un par comparte ciertos aspectos con su predecesora, como el hecho de rebajar sustancialmente el nivel de violencia y de mala leche del cómic y el hecho de tomarse importantes licencias respecto a este. Pero a diferencia de la primera parte, donde se contaban al menos tres grandes licencias que hacían divergir irremediablemente el rumbo del relato entre la versión cinematográfica y la impresa, en Kick-Ass 2 esas licencias sirven en cierta medida para arreglar el desaguisado de esa discordancia entre las historias del papel y el celuloide, y reconciliarlas de algún modo. Además, la película no solo adapta ―porque en esta ocasión sí me creo capaz de hablar de adaptación y no de versión más o menos libre― el segundo cómic de Kick-Ass, si no que introduce tramas de la precuela del mismo, Hit-Girl (Mark Millar, John Romita Jr., 2012) e incluso deja ciertos cabos sueltos que podrían utilizarse para adaptar dicho cómic como spin-off de la saga ―una perspectiva que ya me tiene cruzando los dedos―.

Por otro lado, esta secuela aboga por un tono mucho más gamberro y abandona en gran medida los toques de seriedad que lastraban algunos pasajes de la primera parte. Si bien no encontraremos el grado de humor negro del cómic, nos ofrece a cambio una abundante ración de jarana escatológica, y en general la narración es mucho más dinámica y divertida.

Pero por si todo esto fuera poco, voy a afirmar con osadía que, pese a que esta película sea en lineas generales inferior a su material de origen, en algunos aspectos llega a mejorarlo. No quiero entrar en detalles para no revelar nada, pero en mi opinión, el enfrentamiento de Madre Rusia con la policía en el barrio residencial resulta mucho más jocoso en la pantalla que en las viñetas.

Para ir terminando, no quiero dejar de señalar a Christopher Mintz-Plasse y sobre todo a Chloë G. Moretz ―¿dónde va a llegar esta muchacha?― en los roles de El Hijoputa y Hit-Girl respectivamente, pues acaban siendo quienes se comen la película, por encima incluso de la interesante interpretación de Jim Carrey.

Y si tengo alguna pega que achacarle al film, algo en lo que Kick-Ass 2 desaventaja a su predecesora, es la ausencia de Nicolas Cage. Pero ¡eh!, que el arranque de la película trascurra presidido por una inefable fotografía suya, casi casi, compensa.

Aaron Johnson (Kick-Ass/Dave Lizewski) y Chloë G. Moretz (Hit-Girl/Mindy McReady)
toman chocolate con nubes bajo la  atenta mirada de Nicolas Cage.
Una última cosa para los que vayáis a verla al cine: que sepáis que hay escena tras los créditos. Y relativamente reveladora.

sábado, 3 de agosto de 2013

EL RETORNO DEL JUEZ IMPLACABLE

Como algunos ya sabréis, en breves me embarco en un periplo "novelesco" por tierras santanderinas; pero antes de partir, me gustaría exponer algunas razones por las que animaros a apadrinar una noble causa. Y por noble causa quiero decir recoger firmas para que retorne el juez más implacable, y no me refiero a Garzón. Me refiero a la secuela de Dredd (Pete Travis, 2012).

¿Y por qué merece una segunda parte este filme? Sería fácil concluir que una película que no recaudó su presupuesto no es meritoria de una continuación. Sin embargo, soy de la opinión de que tras el éxito de crítica que supuso la primera (obviando la de Stallone, quiero decir), una segunda parte a la altura de su predecesora podría atraer a los cines a una ingente cantidad de público; y en mi caso,  me permitiría redimirme por el pecado de no haber visto la primera en pantalla grande y haberme convertido en parte del problema, aunque conste que fue una decisión que no estuvo por completo en mis manos, y que se suma a mis motivaciones para interceder por esta causa. Además, el poder judicial debería permanecer ajeno a intereses económicos.

Dredd fue, bajo mi punto de vista, una de las mejores películas-basadas-en-cómics de la pasada temporada, y una de las mejores películas a secas. Y estas son las razones que así me lo hacen parecer:

-Karl Urban de protagonista. No hace falta decir más. Ya expuse mi devoción por el actor en este blog. Huelga decir que su interpretación del juez más duro de las viñetas es asombrosa tanto en aspectos vocálicos como expresivos, máxime si para estos últimos tenemos en cuenta que no se desprende del casco durante todo el metraje. 
-Por ser una adaptación fiel a la figura del Juez Dredd. Aunque la recargada estética del cómic original ha sufrido cierta estilización, la esencia de la ambientación y especialmente del personaje sigue intacta. 
-Por que pese a ser una película actual ambientada en una distopía futurista, nos remite a los filmes de acción icónicos de los ochenta y noventa, cuando los héroes de acción eran tipos duros y sin miramientos. 
-Por utilizar recursos narrativos que parecían estar explotados hasta la saciedad, integrándolos en la historia de una forma original y completamente justificada. 
-Por que es un peliculón y «Yo soy la ley». Punto.

Así que ya podéis entrar en esta página y uniros al Departamento de Justicia de Mega-City One... digo, a la petición oficial para que la secuela de Dredd se ruede.



Y lo dicho, esta semana estaré por Santander aprendiendo de novela negra con Petros Márkaris. Si tengo tiempo y fuerzas, iré informando por aquí de cómo va la cosa, si me ponen de deberes cometer algún asesinato perfecto, o algo.

lunes, 29 de julio de 2013

SEDUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA OCHENTERA: A UN MUNDO DE DISTANCIA

   De los ochenta para acá, los mecanismos de seducción tipificados por el celuloide han evolucionado de forma notoria, ni necesariamente para mejor, ni necesariamente para peor.

   El caso es que me gustaría poner el foco de atención sobre algunas frases que, en el cine de los ochenta, prácticamente aseguraban la consumación coital del proceso de ligoteo:

   «Vengo del futuro» Kyle Reese en Terminator

 Y sin traer detergente, así fue como el amigo Kyle se llevó al huerto a Sarah Connor para concebir al líder de la resistencia del futuro.


   «Nací en 1518» Connor MacLeod en Los inmortales.

   Y sin más explicaciones, Brenda Wyatt cayó en los brazos del escocés imperecedero.


   «No soy de este planeta» Starman en la película homónima.

   Aquí hay un poco de trampa, porque el amigo alienígena juega con la ventaja de haber tomado la apariencia del difunto marido de Jenny Hayden; sin embargo, bajo esta cuestión subyace la convergencia de dos factores muy jodidos bastante controvertidos como son la exobiofilia y la necrofilia.

* * * *

   Como se puede observar, en los ochenta, una procedencia insólita te aseguraba un puesto como rompebragas de primera si protagonizabas algún filme. Por eso Marty McFly nunca le confesó a su madre de dónde cuándo venía.

   A día de hoy, la analogía más próxima, aún encontrándose a años luz de estos insuperables aforismos de seducción, sería algo como: «Soy [insertar aquí el monstruo de moda; véase vampiro/hombre lobo/etc]», pero esto solo te asegura, como mucho, el cuelgue de alguna adolescente de impostada tendencia depresiva; y en realidad lo más probable es que el ayuntamiento carnal no se produzca hasta dentro de un par de secuelas (de la película). Y a lo mejor ni siquiera se produce nunca, ¿eh? Taylor Lautner, ¿¡EH!?

lunes, 15 de julio de 2013

GALANES AJADOS I: TOMA DE CONTACTO

Era inevitable que, más temprano que tarde, me decidiese a escribir en este rincón de pensamientos acerca de los «galanes ajados», máxime cuando el subrepticio y virtual destino final del blog requiere necesariamente el franquear este paso.

Súmesele además que llevo incontable tiempo deseando hacerlo.


¿QUÉ ES UN «GALÁN AJADO»?

La expresión «galán ajado» se aplica a aquellos actores ―hollywoodienses por antonomasia― que en algún momento de su carrera estuvieron en la cúspide del panorama cinematográfico y no solo tenían éxito si no que también gozaban del reconocimiento general de su talento o cuanto menos, se advertía en ellos el potencial para lograrlo; pero que en algún momento de su trayectoria dinamitaron su propio prestigio.

Eso no quiere decir que actualmente, muchos de ellos, no sean buenos actores, o no gocen de éxito, pero de algún modo trasmiten la impresión de que algo se les quedó por el camino.


¿DÓNDE, CUÁNDO Y POR QUÉ SE CREA LA EXPRESIÓN?

La locución «galanes ajados» fue acuñada por el crítico cinematográfico Jordi Costa en el videoblog Otaku y Carcamal, en concreto en el capítulo en que reseñan Furia ciega (Drive Angry, Patrick Lussier, 2011), en el cual Costa, haciendo uso de su característico vocabulario ampuloso ―el cual admiro y trato humildemente de emular―, aprovecha para definir y englobar a una categoría de actores bajo esta denominación.

Con la expresión ya acuñada e inmersos de pleno en la fiebre de la filmografía cageana ―afrontamos, sin éxito, el reto de deglutir por completo la inabarcable filmografía de Nicolas Cage―, S. Tellols y un servidor decidimos usarla para circunscribir la lista del reparto de actores que protagonizarían un hipotético remake de Doce del patíbulo ―filme del que podría afirmarse que cuenta con bastantes galanes ajados de su época―, hasta que con su repetido uso, pasó a formar parte de nuestro léxico cinematográfico habitual.

http://www.fotogramas.es/Noticias/Otaku-gana-el-Premio-Lengua-de-Trapo-de-Novela
Otaku (Jimina Sabadú) y Carcamal (Jordi Costa)


¿QUIÉNES SON LOS «GALANES AJADOS»?

La lista es larga y nunca llegamos a esbozarla completa ni escrupulosamente, pero tal como aparece en mis apuntes, estos son los actores que engrosan sus filas principales: Michael Douglas, Nicolas Cage, John Travolta, Samuel L. Jackson, Charlie Sheen, Dennis  Quaid, Kevin Bacon, Christian Slater, Keanu Reeves, Val Kilmer, Kurt Russell, Mickey Rourke, Michael Keaton; y en un segundo plano aparecen Pierce Brosnan, Alec Baldwin, Kevin Costner, Richard Gere, James Woods, Robin Williams, Nick Nolte, Burt Reynolds, Peter Fonda, Michael J. Fox, Bill Pullman, Sam Neill, Ray Liotta y David Caruso.

Cabe destacar que dentro de toda esta clasificación existe una cuaternidad superior, los cuatro grandes, que son Charlie Sheen, Dennis Quaid, John Travolta y como líder absoluto e indiscutible, Nicolas Cage.

Puntualizo también que originalmente aparece Ethan Hawke en la lista secundaria, pero en vista de su trayectoria más reciente, hay apuestas de que va camino de jugar en la liga de los grandes.

La plana mayor de los «galanes ajados»


¿CÓMO SE INTERPRETA LA LOCUCIÓN «GALÁN AJADO»?

Ahora que he expuesto qué y quienes son los galanes ajados, creo que debo aclarar un punto: a pesar de que de un apelativo como «ajado» aluda a connotaciones peyorativas, el objetivo de la expresión «galanes ajados» nunca ha sido necesariamente el de manifestar una opinión despectiva respecto de sus adjudicatarios, sino bien al contrario, el término viene a denotar una reivindicación de estas figuras, que en cierto modo han sido popularmente denigradas.

Aunque cabe el realizar una pequeña puntualización dentro de la puntualización: esta reivindicación es para con la figura del «galán ajado», no tanto para con los actores en sí. El grado de reconocimiento de su labor y talento actoral es algo aparte, que depende tanto del caso particular de cada uno de ellos como de cada persona concreta que lo valore, y no entra dentro de su consideración como galán ajado.


DAMISELAS AJADAS

Por supuesto, no tardamos en establecer una clasificación análoga para actrices, en la que incluimos a intérpretes cómo Sandra Bullock, Jodie Foster, Renee Zellweger, Meg Ryan, Patricia Arquette, Julianne Moore, Winona Ryder, Helen Hunt, Cameron Diaz, entre otras.


CATEGORÍAS ESPECIALES Y «GALANES MIERDER»

Quizá alguien haya echado en falta grandes nombres de Hollywood que podrían englobarse en la categoría de galanes ajados, y más en pleno apogeo de la nostalgia cinematográfica de los taquillazos ochenteros, pero decidimos dejar fuera a colosos de la acción como Schwarzenegger o Stallone, porque concluimos que estos titanes juegan y siempre han jugado en sus propias ligas personales y exclusivas, que no se ajustan con la fidelidad necesaria a los parámetros de la expresión «galán ajado».

Por otro lado, creamos una categoría extra en la que incluimos a aquellos que, con pinzas, podrían ser galanes ajados, pero en realidad nunca han gozado del respeto ni el reconocimiento suficiente como para poder haberlo arruinado. Se trata de los «galanes mierder», a los cuales ni siquiera me molestaré en nombrar, en parte por respeto, en parte porque es asunto baladí.

Igualmente, hay otros actores que han sidos obviados en la lista pese a cumplir muchos de los requisitos, a los cuales dedicaré futuribles opúsculos particulares, cuya identidad prefiero dejar en incógnita por el momento.

Estos juegan cada uno en su propia liga como bien se puede deducir de estos carteles.
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Como introducción al tema, creo que lo básico está más o menos todo lo expuesto y explicado que mi capacidad permite. Os invito a que la próxima vez que zapeando os topéis con una película protagonizada por uno o varios galanes ajados, en lugar de prorrumpir un «Joder, otra mierda de peli de [insertar el nombre del/los galán/es ajado/s correspondiente/s]…» y cambiar de canal automáticamente; os deis un tiempo, reflexionéis, y veáis la película bajo una nueva óptica. 


[Un especial saludo a S. Tellols, amigo y "co-divulgador" de la expresión

sábado, 6 de julio de 2013

UN NEGOCIO INSUPERABLE

Desde el penúltimo año de mi estancia estudiantil universitaria en Gandia, adquirí un hábito relacionado con un consumismo un tanto irracional: durante los períodos de promoción del 3x2, tengo que ir a cierta gran superficie (es obvio a cual, pero no voy a mencionar el nombre) a la caza de películas a buen precio.

Hoy he vuelto a caer en esta irreflexiva costumbre y he hecho acopio de un significativo y heterogéneo (quizá no tanto) número de filmes.

La jugada, desde mi punto de vista, ha salido redonda. Por 19€ me hecho con 7 películas, que en un recuento temático se podrían clasificar de tal modo:

-4 películas basadas en cómics; de las cuales, tres de superhéroes marvelitas; de las cuales, dos de la saga Vengadores.

-3 películas de Nicolas Cage.

-Commando, filme que merece una categoría para él solo.

En recuento salen 8 películas, pero es porque el amigo Nic hace doblete. 

En resumen, un negocio insuperable.

Testimonio gráfico de la adquisición.

domingo, 23 de junio de 2013

NO ES UN PÁJARO, NO ES UN AVIÓN... ES HENRY CAVILL SUPERMAZAS.

Ya tenía ganas de (poder) escribir algo por aquí, y que mejor ocasión que el estreno de la nueva película del primer superhéroe. Una seudocrítica libre de spoilers:

Lo cierto es que fui a verla no sin albergar cierto recelo ante el hecho de que fuese Snyder el encargado de la dirección y sabiendo que Nolan había metido la mano. Que sí, que las pelis de Nolan son buenas, pero son películas en las que sale Batman, no películas sobre Batman; una sutil diferencia de enfoque que levanta no poca crispación y desasosiego entre los aficionados al cómic, entre los que me incluyo; inclinación a la que yo denomino «vergüenza "nolaniana"» ―y sí, he usado comillas dentro de comillas―.

Pero aquí lo que importa es la película del hijo de Krypton. No se puede negar la evidencia y es cierto que el filme posee un tono demasiado solemne y se toma muy en serio a sí misma, cosa que no debería ocurrir en una historia que versa acerca de un tipo enfundado en un traje de lentejuelas de colores y capa. También resulta incuestionable que por momentos cae bajo el influjo de esa «vergüenza "nolaniana"». Sin embargo, salvando estos escollos, lo cierto es que la película se redime gracias a unos niveles épico-destructivos realmente espectaculares, y al final parece erigirse más como deudora de Los vengadores ―el nuevo canon de filme superheroico― que de cualquier entrega del Caballero oscuro. 

También me ha llamado gratamente la atención el hecho de que Zack Snyder haya abandonado sus dos grandes tics; esa cámara lenta envolvente ―para mí, la menos molesta de sus tendencias―, y esa manía de meter una voz en over para insuflar a las escenas una innecesaria gravedad.

En resumen, El hombre de acero es un filme bastante entretenido, que si bien adolece de una seriedad postiza, apuesta bien alto en su vertiente catastrófica, convirtiéndose en un agradable pasatiempo de acción epidérmica en lugar de en la profunda reflexión sobre el héroe redentor a la que parece que aspira.

(Por cierto, nótese que no he utilizado el término "Superman" en ningún momento. Por «Vergüenza "nolaniana"», quizá).


martes, 11 de junio de 2013

RAYUELA: NIVEL 1

Gracias a una audaz determinación tomada incluso antes de ojear este artículo sobre las treinta novelas que leer antes de los treinta; al fin he dado el gran paso de leer Rayuela, de Julio Cortázar. En concreto, me he lo he leído siguiendo el orden del primer libro y me apetece escupir al mundo mis reflexiones al respecto.

He de decir que Rayuela no es exactamente mi tipo de literatura favorito, con lo que hincarle el diente ha sido bastante difícil al principio. Pero conforme uno va masticando y tragando, la cosa se aligera y al final se deglute con cierto deleite. Hablo de mi experiencia personal, que puede ser extrapolable a otros, o no.

Al final, me he quedado con dos reflexiones que al menos a mí me resultan bastante llamativas. Una es que Cortázar se erige en Rayuela como, o de alguna forma así lo relaciona mi mente, el Emmerich de la literatura. ¿Qué quiero decir con semejante barbaridad? Pues que en el libro, tras ir madurándolo, he podido o creído entrever una gran broma. Es decir, Cortázar maquilla la futilidad de la historia ―bajo mi percepción, no lleva a ningún lugar― mediante un espectacular y rocambolesco uso del lenguaje. Una utilización de la palabra que trata de revestir de cierto calado la nimiedad, haciéndola parecer algo profundísimo y reflexivo. Lo mismo a lo que Emmerich se presta en su filmografía: maquillar la vacuidad de la trama a base de un lenguaje cinematográfico grandilocuente y excesivo.

Sin embargo, quiero recalcar la diferencia en esta comparación. En Emmerich ―a quién admiro, no vayan a creer― hay inocencia y honestidad, tiende al exceso por convicción. Mientras, Cortázar, bajo mi punto de vista, es un burlón gastando una broma de  hermosura maligna. Pervierte el lenguaje sin tapujos durante toda la novela y aún así, te cuela, sobre todo en los primeros capítulos, un tono de enjundia realmente denso, del que la propia novela se va deshaciendo poco a poco.

Una evolución paralela al protagonista a quien, tras el período parisino, descubrimos con un hombre mucho más sencillo de lo que nos parecía. En el fondo, Horacio no es más que un looser rioplatense, un imbécil aficionado a la autotortura psicológica, que aprovecha su estancia en Europa para hacer la pose. Horacio, el primer posturica. Y sus amigos de París no quedan lejos. El Club de la Serpiente, los modernos de la época, los guays. Una generación a la que Cortázar acaba caricaturizando; de la cual Oliveira escapa regresando a casa, pero su huella es demasiado profunda y Horacio está marcado, víctima de su propio postureo.

Con Rayuela, Cortázar es el pícaro sastre del emperador de la literatura.

Ahora toca reposar la partida, y esperar un tiempo antes de jugar Rayuela en modo experto. En el fondo albergo que la novela leída en este segundo orden se convierta en una épica epopeya de ciencia ficción interplanetaria, quién sabe.





lunes, 6 de mayo de 2013

WANTED: PETÁNDOLO DESDE LOS INICIOS DEL BLOG

Vale, dos avisos importantes: uno, ojo spoilers. Si no has leído Wanted, Watchmen, The Ultimates o Supercrooks y tienes intención de hacerlo, puede que se desvelen ciertos detalles importantes (especialmente sobre Watchmen y The Ultimates). Avisado estás. El segundo aviso: he cambiado el formato de las publicaciones; ahora no hay sangría y hay espacio entre párrafos. Se debe a un consejo que me ha dado mi hermano sobre usabilidad, y me gustaría recibir opiniones al respecto: ¿mejor o peor?. 

Y ahora, la entrada:

Hace ya bastante tiempo, de hecho, en la segunda entrada a este mismo blog (bueno, ahora la primera, pues la primera entrada original ha sido borrada por no encajar con el nuevo rumbo editorial de este blog, consistente en hablar solo bien de las cosas) escribí una crítica, o más bien una enfervorecida alabanza del cómic Wanted (y en parte también de su "adaptación" cinematográfica, a la que no me referiré en absoluto en esta entrada). Me parece que ha llegado el momento de cerrar el círculo y explicar porque me sigue pareciendo tan excelso.

Para empezar, ahora poseo una cosa que no tenía en el momento en el que escribí aquella reseña. Bueno, dos cosas, si contamos el preocupante número de canas (¡a mi tierna edad!). Me refiero a que ahora poseo perspectiva. No solo sobre el mundo del cómic, que también, sino concretamente sobre el universo Millariano. Desde aquel entonces, he leído, por orden, todas estas historias del gran autor escocés: Kick Ass, Superman: Red Son, Civil War, Némesis, Supercrooks, Kick Ass 2, Superior y The Ultimates. Es cierto que la obra de Mark Millar es mucho más extensa, pero tampoco es esto moco de pavo.

http://www.ivreality.com.ar/2010/04/cine-kick-ass/mark-millar/
Mark Millar
Pero, ¿por qué me sigue pareciendo Wanted el mejor de sus cómics? No comprendía la respuesta hasta que no leí el último arco argumental de The Ultimates. Wanted es mi cómic preferido de todos los tiempos porque ganan los malos. Y además sin medias tintas. Es cierto que en Supercrooks los protagonistas son villanos, pero siguen pululando en el entorno los superhéroes que les zurren la badana. E incluso se podría llegar a defender la tesis de que en Watchmen es finalmente el villano quien tiene éxito, pero existen muchos matices que debatir a ese respecto (y no va de eso esta entrada).

Pero en Wanted los malos han ganado. Bien que hay "malos buenos" y "malos malos", pero lo importante es el trasfondo, el hecho de que en el mundo de este cómic, los supervillanos exterminaron a los héroes. Ganaron la partida. Es el gran "what if..." definitivo respecto de todas las épicas batallas del mundo del comic-book americano. Porque aunque el final de The Ultimates sea un pasote, creo que muchos nos preguntamos: "¿Y si hubiesen ganado los Libertadores?

Wanted